El difusor es un elemento clave del equipo.
- No dejar nunca un difusor sin utilizar en el vino más que algunas horas.
- No dejar nunca la cerámica en remojo en el agua o cualquier otro líquido de forma prolongada.
- No cepillar, rascar o tocar nunca la cerámica del interior del difusor.
¿Cuándo limpiar un difusor?
El difusor se debe aclarar y secar correctamente después de cada uso.
Procedimiento estándar de limpieza
El procedimiento requiere un cilindro de lavado. Éste se entrega con el regulador de presión.
El cilindro de lavado posee un adaptador “tipo tubo de jardinería” que permite fijarlo directamente a un grifo.
Si usted ha recibido el cilindro de lavado antes de 2001, quizá no incluya el adaptador para el grifo. Se puede comprar uno en los comercios o hacernos un pedido de un nuevo cilindro de lavado.
Para proceder a la limpieza del difusor:
- Separar la alimentación 4/6 (9) de la válvula regulada (8) y conectarla al cilindro de lavado.
- Incorporar el cilindro de lavado a una salida de agua (grifo estándar) y hacer correr el agua en el difusor durante algunos segundos.
- Secar la cerámica. Para esto, desconectar la alimentación del cilindro de lavado, conectarla directamente en la salida del regulador de presión (3) y hacer pasar gas en el difusor durante 2 o 3 minutos.
Una cerámica que quede húmeda puede ser rápidamente un soporte de moho
Observaciones :
- Almacenar los difusores en un lugar limpio y seco.
- Limpiar el difusor tan a menudo como sea posible (agua + secado con oxígeno), por ejemplo al cambiar de tanque o durante una interrupción temporal.
- Comprobar regularmente que el difusor funciona correctamente. Al sumergirlo en el vino, se debe observar una fina espuma en la superficie.
Si la cerámica está dañada, las burbujas producidas son más gruesas. Preste atención sin embargo, ya que las burbujas aparecen siempre más gruesas en el agua que en el vino.
Procedimiento de limpieza completa / Descolmatado:
- Desmontar el difusor quitando los tornillos en la parte inferior del difusor. Quitar la arandela metálica.
- Retirar con precaución la junta de silicona roja en la parte inferior del difusor. Agitar suavemente la cerámica hasta que se suelte. NO TOCAR NUNCA EL INTERIOR DEL CILINDRO. Retirar la junta de silicona superior.
- Poner las partes metálicas y de silicona en un recipiente de plástico (aprox. de 1L). Colocar las cerámicas en un vaso de pyrex de 250ml. Poner el cuerpo inoxidable y el tubo de polietileno (previamente enrollado) en un cubo de plástico (tipo 8/10L).
- Sumergir la cerámica en una solución de lejía (comprada en los comercios) al 50% durante 2 h.
- Aclarar bien la cerámica con agua. Colocarla en un baño de ultra-sonidos durante 45 minutos. Estas etapas se pueden repetir hasta que la cerámica aparezca limpia.
Seguir los procedimientos de seguridad al utilizar productos químicos.
- Sumergir las partes metálicas sueltas, el cuerpo inoxidable y el tubo de polietileno en una solución de percarbonato/agua caliente durante 30 minutos. Sumergir después en una solución de ácido cítrico/agua caliente durante 10 minutos. Aclarar bien con agua (hacer pasar el agua en el tubo con el cilindro de lavado).
Seguir los procedimientos de seguridad al utilizar productos químicos.
- Cuando estén limpias todas las partes, volver a montar el difusor y comprobar la presión de salida.
- Si la prueba de presión de salida es satisfactoria, guardar el difusor en un lugar limpio y seco o volver a ponerlo en servicio. Si se debe guardar el difusor, es necesario comprobar que el secado se ha realizado perfectamente para evitar la aparición de mohos en la cerámica.